Friday, June 8, 2012

3ra Trienal Poli/gráfica de San Juan: ¿América Latina y el Caribe? | Una breve reflexión sobre su relato curatorial


Es de amplio conocimiento el hecho de que en Puerto Rico aún no tenemos un diálogo cultural constante con América Latina y el Caribe a pesar de su cercanía geográfica y similitudes socio-culturales.  Con todo y los avances tecnológicos y la supuesta facilidad de comunicación que representa la globalización seguimos en cierto modo aislados de estas regiones.  No obstante, desde la década de los setenta, Puerto Rico utilizó como herramienta de conexión cultural a la bienal.  Es así como en el 1970 se inaugura en Puerto Rico la segunda bienal de arte latinoamericana (la primera fua la de São Paulo en 1951) bajo el título de Bienal de San Juan del Grabado Latinoamericano y del Caribe.  Tomando como eje central a la tradición del grabado, aspecto que caracteriza fuertemente al arte puertorriqueño, esta Bienal se constituyó como una de las más importantes a nivel mundial dentro de este medio; a tal nivel que muchos artistas luchaban por participar de la misma pues les servía como ente legitimador y espacio de diálogo entre grabadores. 
La historia de allá hasta hoy día ha cambiado bastante.  Una de las modificaciones más radicales la tuvo en el 2004 con una nueva propuesta curatorial que propuso incluir no sólo lo último del grabado contemporáneo (como en sus inicios) sino también toda manifestación relacionada a la gráfica –ya no exclusivamente al grabado–, así como la frecuencia temporal en que se realizará, convirtiéndose de esta forma en la Trienal Poli/gráfica de San Juan: Latinoamérica y el Caribe.
Este año se celebra su tercera edición y creo que para muchos ha sido una experiencia con sentimientos encontrados.  Para la misma, el equipo curatorial compuesto por Deborah Cullen como curadora en jefe, Antonio Sergio Bessa y Úrsula Dávila-Villa como curadores y Rebeca Noriega Costas como curadora asociada, realizaron una selección de obras bajo el lema de El Panal / The Hive con el propósito de presentar aquellas manifestaciones destacadas por su carácter colaborativo tanto en colectivos de artistas, talleres, espacios alternativos, entre otros. 
Con una presentación de alrededor de 200 artistas de unos 25 países la exhibición se despliega por casi todo el Viejo San Juan utilizando como sedes espacios que forman parte de la red del Instituto de Cultura Puertorriqueña: la Galería Nacional, el Museo Casa Blanca, el Antiguo Arsenal de la Marina Española y la Casa de los Contrafuertes.  Según el folleto descriptivo de la Trienal, la Galería Nacional contiene la selección histórica, concentrándose en los espacios pioneros de trabajo en colaboración.  Casa Blanca presenta obras de las décadas de 1960 a 1990, momento en que la práctica gráfica colaborativa salió del entorno del taller para activarse en otros espacios de trabajo.  En el Arsenal se presenta la selección de obras contemporáneas y algunos de los proyectos comisionados.  En la Casa de los Contrafuertes se presentó el proyecto Ente convocado por Charles Juhasz y Néstor Barreto.  Además, durante el fin de semana de apertura, se involucró el barrio de La Perla con el proyecto de Coco de Oro titulado El Caldo de La Perla de Edgardo Larregui.  Vale destacar también la labor de diseño gráfico realizada por Aaron Salabarrías para el catálogo que acompaña esta Trienal. 
Galería Nacional 
Diseño de los paneles de texto
La Pandilla (PR) y Dulce Gómez (VEN)
La Pandilla (detalle)
Casa Blanca







Aunque esperaba un relato curatorial más inclinado a lo latinoamericano, sorpresivamente (o quizás no) me encontré con que la cuestión de lo colaborativo parte de un taller estadounidense.  La figura clave en esta trienal, según propuesto por Cullen, es Robert Blackburn y su labor en The Printmaking Workshop, siendo las obras de éste las primeras que vemos en la Trienal (en las salas de la Galería Nacional) y en el catálogo.  El ensayo comienza con una declaración de Cullen sobre su primer contacto con la vida de Blackburn: “En 1985 empecé a hacer mi maestría en el Printmaking Workshop de Robert Blackburn en Nueva York.  Estudiaba aún mi bachillerato en arte, así que me pusieron de ‘esponjadora’, la persona que, durante el proceso espiritual y misterioso de la litografía, se ocupa de mantener la superficie de la piedra caliza levemente mojada entre cada entintado e impresión.”[i]  Posteriormente, continúa con una secuencia de datos biográficos de Blackburn y el relato de la historia de la gráfica estadounidense y su deseo de rescatar su ejemplo en esta Trienal.  “La generosidad de Bob y la diversidad natural del PMW eran legendarias.  Lo que tiende a reconocerse menos es la influencia vital que tuvo en el arte gráfico estadounidense. (…) callada pero fieramente, Blackburn afectó el curso del arte estadounidense en dimensiones que apenas hemos empezado a reconocer.  Esta Trienal se inspira en su ejemplo.”[ii]  Luego prosigue a analizar las “zonas de contacto” creadas por artistas caribeños, hispano-estadounidenses y latinoamericanos desde principios del siglo XX; todo desde una perspectiva estadounidense. Sólo en la conclusión es que hilvana lo descrito con la Trienal y lo que se hace en América Latina mencionando algunos colectivos contemporáneos como Beta-Local, Cátedra de Arte Conducta, Espira- Espora, SOMA, Lugar a Dudas y Centro de Investigaciones Artísticas.  En un momento, cuando está comentando sobre Blackburn y su taller, Cullen hace referencia a artistas como Jasper Johns, Robert Rauschenberg, Larry Rivers y otros que tuvieron su primer contacto con la gráfica gracias a este taller.  ¿Será que Cullen quiso proponer para esta Trienal un enfoque multi disciplinario en el que pintores, escultores o artistas de otras disciplinas se manifiestan en el grabado también?  ¿Por eso fue que vimos los grabados de Pollock?  En fin, tal vez, para muchos pudo dar la impresión de un ensayo reciclado, cargado de experiencias personales y con muy poca relación con el arte latinoamericano.  
Es bien preocupante el hecho de que, incluso para esta Trienal que debe estar enfocada en América Latina y el Caribe se sigan construyendo relatos basados en ejemplos estadounidenses como si lo latinoamericano emergiera de ello.  Es una falta que se lleva repitiendo desde hace mucho pero a la larga la influencia política y sus intereses son los que tristemente prevalecen.  En un ensayo de Gerardo Mosquera sobre la intención de plantear relatos transculturales comenta: “Las cosas han mejorado, pero se mantienen muchos de los viejos problemas y su esencia, al mismo tiempo que se introducen otros nuevos. Prevalece un sistema muy centralizado en grandes circuitos de museos, galerías, publicaciones, coleccionistas, mercados, etc., que ejerce el poder legitimador a escala internacional desde criterios eurocéntricos y aún Manhattan-céntricos.  Estos circuitos centrales tienen el dinero, y lo invierten en la construcción del “valor universal” desde sus puntos de vista y los del mercado.”[iii]  De igual manera, entiendo que el hecho de utilizar la obra de Robert Blackburn se deba a la relación que tuvo profesionalmente con dicho taller, asunto que debió tratarse un poco más neutral. 
Entorno / Objeto / Acción: Gráfica por otros medios en el nuevo siglo es el título del segundo ensayo por Antonio Sergio Bessa en el que el curador brasileño, con un enfoque mucho más latinoamericano y global, explora los nuevos medios de intercambio y la variedad de materiales impresos.  Con conexiones muy efectivas e interesantes, Bessa comienza su ensayo partiendo de los cambios políticos en Oriente Medio influenciados por los intercambios en los medios sociales y lo plantea analógicamente con lo propuesto por Marshall McLuhan en su libro La galaxia de Gutenberg.  Luego hace un análisis crítico cruzando desde los documentos publicados en la prensa francesa a finales del siglo XVIII, la interacción entre lo auditivo y lo visual, el elemento político planteado desde los manifiestos hasta el movimiento concretista y su desarrollo en Brasil continuando hacia la importancia del cartel, la construcción de redes y el constante intercambio que proveen las redes digitales en la actualidad.  Es un ensayo que logra poner en contexto muchas de las obras incluidas en la Trienal que combinan texto y palabra -no sólo en los medios gráficos de las artes más tradicionales como el cartel sino que aborda otros (cumpliendo con el carácter poligráfico) como los libros de artista y otras manifestaciones- que forman parte de ese flujo de información y redes que se construyen desde los artistas que las conceptualizan hasta aquellos que acceden a las mismas.
Por otro lado, Rebeca Noriega en su ensayo Simbiosis creativa: labrar y hablar en plural nos hace un recuento cronológico dividido en 5 categorías de las figuras que han colaborado en la promoción del arte local (talleres bajo el patrocinio gubernamental, artistas y gestores independientes, las producciones en las universidades, las editoriales y los intercambios con la comunidad).  Con una estructura muy parecida a la de los libros de historia del arte, Noriega relaciona las formas de colaboración que se han desarrollado en Puerto Rico desde los años cincuenta hasta la actualidad.  Un ensayo bastante básico recomendado a aquellos que quieran tener un panorama general de lo que ha sucedido en Puerto Rico.  
El Panal / The Hive: Anatomía de la colaboración escrito por Úrsula Dávila-Villa es el último ensayo del catálogo, pero como dicen: último pero no menos importante.  En el mismo analiza varios ejemplos de artistas cuyas obras se han caracterizado por la voluntad colectiva comparando las mismas desde el contexto social y político.  Es así como comenta sobre el New York Graphic Workshop, la obra de Ana Gallardo y Regina José Galindo, el colectivo argentino Mongongo y Pablo Vargas Lugo, Jaime Ruiz Otis, Carla Zaccagnini y Matheus Rocha Pitta, y Antonio Vega Macotela y la colaboración entre SOMA y Beta-Local.  Es una buena lectura sobre la obra de éstos artistas y las obras que exhiben en la presente Trienal.  No sé si ya está en exhibición pero cuando visité todas las salas nunca encontré la obra de Mondongo que ansiaba ver.  Igualmente, me hubiese gustado que se presentara más el trabajo de espacios que han gestado artistas dirigidos a la investigación, promoción, exhibición o plataforma multidisciplinaria como el Centro de Investigaciones Artísticas (Buenos Aires), Capacete (São Paulo), Revolver (Lima), Lugar a dudas (Cali) –y tal vez muchos otros que se pudieron incluir también- quienes sólo se mencionaron en una sección de este ensayo.
Arsenal de la Marina Española




Aquí más imágenes de vistas de sala del Arsenal de la Marina Española. 

Casa de los Contrafuertes


Ahora bien, no pretendo comenzar a dar posibles ejemplos de artistas o colectivos que pudieron ser parte de esta Trienal pues entiendo que cada relato curatorial trae consigo una visión ya definida de lo que se presentará en sala pero pienso que se pudo realizar un mayor esfuerzo en involucrar más arte latinoamericano.  Desconozco si la razón fue por situaciones relacionadas al préstamo o transporte de obras pero pensemos en todas esas colecciones locales o estadounidenses que se dedican al arte latinoamericano que pudieron tener más accesibles obras para esta gran exhibición.  
Pensando en esta situación y ante mi preocupación de que la mayoría de las obras fuesen de artistas estadounidenses (según lo que iba observando a través de la muestra) me dediqué a sacar en números el balance de artistas en la Trienal.  Este conteo lo hice según la lista de artistas publicada en el catálogo.  Obtuve un total de 157 artistas.  (No se incluyeron a los artistas que forman parte de Ente debido a que no están desglosados y las obras de este proyecto han estado rotándose)
Artistas de la Trienal | Edición 2012

Puerto Rico
35
Brasil
34
Estados Unidos
31
Argentina
12
México
8
Chile
6
Francia
3
Guatelama
3
Inglaterra
3
Alemania
2
Canada
2
Colombia
2
Cuba
2
España
2
República Dominicana
2
Uruguay
2
Venezuela
2
Bahamas
1
Bolivia
1
Italia
1
Paraguay
1
Portugal
1
Honduras
1

[Faltarían representaciones de países como Panamá, El Salvador, Costa Rica, Nicaragua, Ecuador, Perú, Haití, Jamaica, Antillas menores, entre otros.]
  
Recordemos que este evento cultural es uno de los pocos, sino el único, que crea un nexo entre Puerto Rico, América Latina y las hermanas islas caribeñas pero tampoco podemos olvidar que esta falta de conexión con América Latina tiene mucha relación con la situación política en la que vivimos donde a veces somos de acá y a veces somos de allá.

La Trienal Poli/gráfica de San Juan: América Latina y el Caribe estará en exhibición hasta el 28 de agosto del corriente. 


[i]  Cullen, Deborah. “Zonas de contacto: lugares, espacios y otros laboratorios”, (Cat. Expo) Trienal Poli/gráfica de San Juan: América Latina y el Caribe. El Panal / The Hive, Programa de Artes Plásticas, Instituto de Cultura Puertorriqueña, 28 de abril al 28 de agosto de 2012, pág. 20.
[ii]  Ibid., pág. 22.
[iii]  Mosquera, Gerardo. “Algunos problemas del comisariado transcultural”, Caminar con el Diablo: textos sobre arte, internacionalismo y culturas, EXIT Publicaciones (Madrid, España), 2010, pág. 72.

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