Thursday, August 25, 2011

Fábulas de la selección artificial: José "Quique" Rivera

[Ensayo curatorial realizado para la primera exhibición del artista José "Quique" Rivera en la Galería Francisco Oller de la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Río Piedras del 8 al 30 de octubre de 2009]



El hombre empieza por ver, luego oye, después habla y por último piensa.  En sus creaciones, el hombre siguió este mismo orden que le ha sido impuesto.  Primero inventó la fotografía, que consiste en un nervio óptico mecánico.  Luego el teléfono, que es un nervio auditivo mecánico.  Después el gramófono, que consiste en cuerdas vocales mecánicas, y, por último, el cine, que es el pensamiento mecánico.  Y no solo en esto, sino que en todas sus creaciones humanas se ha producido una selección artificial exactamente paralela a la selección natural, obedeciendo siempre a las mismas leyes de adaptación al medio.[1]

Por muchos años el arte y la tecnología han mantenido una relación en la que ha sido inevitable un mayor o menor grado de contacto.  Desde la antigüedad, el artista, desde su condición de “artesano", no se ha limitado a solamente observar los descubrimientos científicos y tecnológicos que penetran en el mercado, sino que también se apropia de ellos.  De esta forma, comienza a crearse un arte de carácter híbrido en el cual se establece una conexión con el mundo científico/ tecnológico.  De hecho, la palabra téchne en griego significa arte y es la raíz misma de palabras como técnica y tecnología.  El artista José Enrique “Quique” Rivera nos presenta un concepto acorde en esta propuesta titulada Fábulas de la selección artificial.  Utilizando objetos tecnológicos desarrolla a través de todas sus obras una narrativa en la que presenta la transformación y/o evolución fantástica de diversos animales partiendo de su anatomía natural y mediante un proceso de “selección artificial” que él mismo produce.


Tortuga 1ra. 2008
4 3/4" x 5 1/2", Punta seca

En un principio, Rivera se inspiró en las imágenes de un libro del profesor de ciencias naturales Jean-Baptiste de Panafieu titulado Evolution[2], con fotografías de esqueletos de animales vertebrados en los que el autor nos enseña a leer la huella de un proceso evolutivo de millones de años debido a cambios en el medio ambiente y a la herencia genética.  Utilizando técnicas tradicionales del grabado como el aguafuerte, la punta seca y el buril, “Quique” reproduce los esqueletos de varios animales como en Ave y zorro, Picúa y Tortuga 1ra.  En el primero, trabajado con la técnica del aguafuerte, cuyas líneas son infinitamente más libres y cursivas que las del buril y la punta seca, el artista, con cierto ambiente misterioso, enfrenta los esqueletos –esencia física del animal, pues en su interior todos son “iguales”– de estos dos animales, representados aún con una anatomía fiel a la realidad.  Sin embargo, en Tortuga 1ra, rodeada de líneas verticales tan características de la técnica de la punta seca por las barbas o rebabas laterales de la tinta, ya el animal comienza a sufrir una evolución pues su cuerpo no es fiel al natural, y en segundo plano comienzan a aparecer cables de algún aparato electrónico. 

Los objetos de diseño industrial son generalmente creados con una estética atractiva para el consumidor por su interés capital además de su funcionalidad, pues se crean para satisfacer alguna necesidad o facilitar al ser humano el quehacer diario.  Hoy día el auge de este tipo de objetos ha tenido como resultado que el ser humano se sienta dependiente de ellos y se ha llegado hasta la creación de objetos que imiten la naturaleza humana.  De hecho, los avances tecnológicos apuntan a que no muy tarde la inteligencia artificial se desarrollará a tal punto que podrá igualar la humana, incluso emocionalmente.  No obstante, al igual que en los organismos biológicos, la estética interior de estos objetos no es cónsona con la interior pues están llenos de cables, soldaduras y tarjetas, entre otros.  Con la intención de presentar esta realidad, el artista inicia el hibridismo entre el arte y el objeto tecnológico. 


F1 (detalle). 2009
3" x 2 1/4" (40 en total)
Módulos de calculadora, teclas de calculadora y silicón
Estudio de hibridación con Ave. 2009
10 1/2" x 22"
Resina de fibra de vidrio, yeso, módulos electrónicos,
cables y teclas, pantalla y celda solar de calculadora


El animal comienza a ser parte de la tecnología y las formas de ésta se van adhiriendo a su cuerpo; la biología comienza a fundirse con lo artificial.  Los soportes se vuelven parte determinante y ahora es ese interior artificial el que sostiene al esqueleto animal; lo atrapa y hace parte de sí.  Así se presenta en obras como Estudio de hibridación con ave y Estudio de hibridación con sapo, donde ambos animales están sujetados por distintos componentes electrónicos a modo de estudio científico, como si fuese el comienzo de una transformación.  Estudio similar es el realizado en la obra F1 y su antecedente Parental, en el que, igual que en la genética, el progenitor, en este caso el molde en yeso, crea el producto: las moscas, que heredaron el fenotipo final, o apariencia física, del original.  Inclusive, al igual que en el diseño destinado a la producción en serie, las moscas en F1 están dispuestas homogéneamente y con un número que las identifica a pesar de su semejanza.

Progresivamente, el artista comienza a descontextualizar la naturaleza de estos objetos y a convertirlos en otros cuyas formas mucho más naturales y orgánicas las alcanza con esculturas.  Es con éstas que el artista aprovecha las formas del objeto y lo convierte en uno con formas similares a la anatomía animal.  Lo artificial simula la naturaleza y es el propio artista quien se encarga de la selección artificial de estos objetos /organismos.  Pese a que descontextualiza al objeto de su función y estética original, seguimos identificando el objeto utilizado, pues la mayoría de los dispositivos técnicos que componen estas esculturas son conocidos por todos: desde un mouse de computadora pasando por un destornillador eléctrico hasta cargadores de teléfono celular. 


MPx. 2008
12" x 9 1/2" x 15"
Bocina, lámpara, linternas, cobre, plástico, cucharas y resortes
Función: Bocinas de MP3
Colectopteryx: El pájaro de papel. 2008
Medida variable
Alambre de cobre, aluminio, algodón y papel hecho a mano
Libélula. 2008
3" x 9" x 4 1/2"
"Bluetooth", micrófono, alambre, papel de seda,
resina de fibra de vidrio y plástico
Escarabajo. 2008
4" x 12" x 6 1/2"
Mouse de computadora, bocina, alambre, tubo de cobre,
papel de seda, cable eléctrico, cuchara y resina de fibra de vidrio
Función: radio AM/FM
Pez. 2009
7 3/4" x 10 1/2" x 6"
Destornillador eléctrico, audífonos, cables, cobre, tubo,
plástico, alambre, papel de seda, resina de fibra de vidrio y acrílico


Aparecen en esta narrativa varios animales: el primate, la libélula, el escarabajo, el pez, el pájaro de papel, el escorpión y las mosquitas.  Otros, como el MPx, presentan la intención del artista de mantener la funcionalidad del objeto, pero su interés por la estética del objeto sobrepasa su interés por lo práctico, de modo que sus esculturas se destacan más por su simetría, limpieza y meticulosidad.  En algunos trabajos presenta una serie de fotografías en las que ubica a varios de estos animales en su “entorno natural” de acuerdo a su hábitat real.  Este desarrollo o evolución mediante selección artificial culmina cuando el artista finalmente da vida a estas piezas al presentarlas en animaciones en stop-motion.  La técnica del stop-motion, o cuadro por cuadro, cuyo origen se funde con el de la cinematografía misma a finales del siglo XIX, consiste en aparentar el movimiento de objetos estáticos por medio de fotografías sucesivas.  En estas animaciones el artista crea breves historias con cierto sentido lúdico y humorístico, en las cuales los animales experimentan situaciones propias de su medio ambiente.  Por ejemplo, en el corto del Colectopteryx, en el que utiliza un pájaro hecho con papel reciclado, el pájaro vive donde ya no existe naturaleza y lo que busca es cazar un ratón, en este caso de computadora, para sacarle las vísceras, los cables, y crear su nido. 

Estos animales ya han tomado identidad en esta nueva selección artificial, donde la naturaleza depende de lo artificial y lo artificial simula la naturaleza.




[1] Vicente Huidobro.  La creación pura (Ensayo de estética), pág. 96.  Se publica por primera vez en francés en el n° 7 (abril de 1921) de L’ Espirit Nouveau de París.  Ese mismo año se incorpora como prólogo a Saisons choisies (París: Editions La Cible, 1921).  Fuente: Manifiestos, proclamas y polémicas de la vanguardia literaria hispanoamericana, edición, selección, prólogo, notas y bibliografía por Nelson Osorio T., Ediciones Biblioteca Ayacucho, Venezuela, 1988.
[2]  Jean-Baptiste de Panafieu.  Evolution, fotografías por Patrick Gries, Seven Stories Press, 2007.


Bibliografía relacionada:
PDF: Nota de Sala con ensayo curatorial y biografía del artista realizada por Xavier Valcárcel (descargar)
"Fábulas de la selección artificial". El Nuevo Día, 8 de octubre de 2009.
"Fábulas de la selección natural". Artículo y audio de entrevista en Piedra, papel y tijera, Radio Universidad de Puerto Rico, 10 de diciembre de 2009.
"La Selección Artificial de José 'Quique' Rivera". The A/v Machinist Collective, 8 de octubre de 2009.
"Cuestionan construcción de lo natural versus lo artificial". Diálogo Digital, 29 de septiembre de 2009.
Imágenes: Cortesía del artista

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