Sunday, June 26, 2011

Pierrick Sorin en el MAMBA

Pierrick Sorin en el video 
¡Qué bombón! (C’est mignon tout ça!). 1993

Desde mayo hasta julio de este año se estará presentando en el Museo de Arte Moderno de Buenos Aires (MAMBA) la más reciente exhibición de Pierrick Sorin en Buenos Aires como parte de la programación de TANDEM (iniciativa realizada por los Gobiernos de Argentina y Francia en el que se realizará una programación con presentaciones de diversas disciplinas como las artes escénicas, artes visuales, literatura y documentación en las capitales de dichos países; primero presentando París en Buenos Aires y luego, en otoño, Buenos Aires irá a París).  En esta primera parte de TANDEM, el artista francés oriundo de Nantes Pierrick Sorin vuelve a Buenos Aires.  Su última presentación fue hace más de diez años y este año la ciudad lo vuelve a recibir en el espacio renovado del MAMBA con una selección de obras caracterizadas por lo fascinante, cautivante y creatividad tecnológica. 

Entrar a la esta exposición es como entrar a un juego creado por el artista donde lo lúdico, lo cómico o sarcástico y hasta lo trágico se unen a través de diversas expresiones realizadas con nuevos medios al estilo kitsch.  Conformada por un conjunto de quince obras audio visuales el artista presenta su producción de las últimas dos décadas con obras como sus famosos teatros ópticos, video instalaciones, cortometrajes y documentación de sus obras teatrales.  La mayoría de ellas basadas en la autofilmación donde el artista se convierte en el protagonista o actor para los personajes que crea en sus obras.  El hecho de que él sea el protagonista de sus propias obras las hace ser producto de una reflexión sobre la realidad misma y las situaciones cotidianas por las que atraviesa un artista visual o cualquier persona frente a situaciones específicas.  Esta problematización sobre lo real se percibe también en las ilusiones que causa a través de la edición y sobreposición de imágenes como en el caso de la puesta en escena basada en la ópera de Rossini titulada La Pietra del Paragone donde podemos percibir dos campos visuales sobre el escenario: primero, los actores sobre el escenario y una escenografía totalmente simple, y segundo, varias pantallas suspendidas en el aire realizando una transmisión en directo de los actores en escenas creadas en miniatura.  De la misma manera sucede con los teatros ópticos (Acuario con bailarinas, 143 posiciones eróticas, Désir-désir for men, Título variable N°2 y Título variable N°6) donde el artista se sirve de pequeñas escenografías en las que actúan personajes a escala proyectados en imágenes holográficas.

En general, su obra juega -pero a la vez problematiza- con los límites de los nuevos medios insertados en la sociedad, en la ciudad, en nuestra vida cotidiana.  Con fuertes cargas de humor y sarcasmo pero bajo una excelente propuesta conceptual Sorin, siendo él el actor de sus obras, provoca la reflexión sobre las distintas realidades que cada uno puede crear; la nueva realidad que permiten los nuevos medios.

La Pietra del Paragone. 2006
Ópera de Rossini puesta en escena por Pierrick Sorin


Aquarium au danseuses. 2010
Teatro óptico


Título variable nº 2. 1999

Thursday, June 23, 2011

“Una aldea ignora lo que ocurre en la otra vecina, pero no lo que pasa en Nueva York”

Esta frase forma parte del ensayo escrito en 1992 por Gerardo Mosquera titulado “El síndrome de Marco Polo. Algunos problemas alrededor del arte y eurocentrismo” que estuve leyendo anoche y el cual inspiró a la creación de este blog.  En el mismo, el autor reconoce que no ha sido hasta finales del milenio pasado que nos hemos dado cuenta que padecemos del síndrome de Marco Polo, refiriéndose al eurocentrismo que ha marcado la producción artística en Latino América.  Un mal que nos ha estado persiguiendo toda la vida y que aún nos cuesta separarnos de él de una vez y por todas. 

No obstante, esta frase también me hizo pensar en cómo veo -estando ahora en el exterior- lo que se hace en el circuito del arte puertorriqueño. Un circuito con una producción plástica donde se ve the good, the bad and the ugly (como en todos lugares) pero que además de estar bajo el manto del eurocentrismo, nos arropa también el manto norteamericano.  Es allí donde se fijan la mayoría de las veces todos los ojos de los artistas (así como otros profesionales de las artes) cuando piensan en el exterior, olvidándonos de todo lo que ocurre en nuestras hermanas islas y en el resto de América; culturas que estoy segurísima podrían aportar mucho más a la nuestra que lo que actualmente sucede, desarrollando con más fuerza la interculturalidad que nos define. 

Al comienzo del ensayo, Mosquera hace referencia a una instalación del artista cubano Flavio Garciandía que demuestra los mismos cuestionamientos.  La obra se titula El síndrome de Marco Polo y fue presentada en la II Bienal de La Habana (1986) y que, como el mismo autor relata “en varias imágenes ambiguas se mostraban las aventuras de un popular personaje de cómic –capitán de las guerras de independencia en el siglo XIX y símbolo de la cubanía–, durante un viaje a China y su regreso. La obra estaba construida con las formas de la chinería kitsch, y cuestionaba con humor los problemas de la comunicación intercultural.” (Mosquera 1992, [2010]:15)

Flavio Garciandía. El síndrome de Marco Polo, 1986.  
Foto por Luis Camnitzer.

A lo que quiero llegar con este post que inaugura el blog es para plantear lo que me propongo con el mismo.  Quisiera utilizar este espacio para comentar, analizar, relacionar, comparar, opinar, reseñar, compartir ensayos, links o simplemente anunciar algún suceso relacionado con el arte en general, con el fin de que sea un lugar para el diálogo cultural y aporte de alguna manera al estudio de la cultura. 

Espero les guste y cualquier comentario o aporte que deseen hacer estará más que bienvenido.



Texto citado:  Mosquera, Gerardo. “El síndrome de Marco Polo. Algunos problemas alrededor de arte y eurocentrismo”, Caminar con el diablo. Textos sobre arte, internacionalismo y culturas, EXIT Publicaciones, 2010, pp. 15-26.